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Jue05252017

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Conductores del Transantiago exigen cumplimiento de la garantía de seguridad y salud que les otorga Código del Trabajo y la Constitución Política

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Asaltos, suicidios, secuestros, agresiones, decenas de licencias médicas impagas, desamparo: el doloroso lado B de los conductores  del Transantiago. Así lo denuncia, Fernando Olivares, dirigente del Sindicato Establecimiento Los Libertadores de SUBUS Chile S.A.  y director de la Confederación Nacional de Trabajadores del Transporte y Afines de Chile “Manuel Bustos Huerta”, Contrambus.

A las 5:30am del 10 de febrero del 2007 comenzaba a operar el nuevo Sistema de Transporte Público de Santiago (Transantiago). Ha pasado ya una década, salpicada de denuncias por mal servicio, evasión galopante y un largo etcétera. Sin embargo, hay una  cifra más oscura y escalofriante que recorre las calles de las comunas de la Región Metropolitana cubiertas por la red del Transantiago: 51 choferes se han suicidado  en estos diez años. Y, cada día a lo menos se producen dos hechos violentos.

“En el sistema, van 51 personas que, desde que empezó el Transantiago, se han suicidado, producto de las secuelas psicológicas que les dejaron agresiones por parte de usuarios, asaltos,  secuestros o por desesperación porque no le pagaban sus licencias médicas”, cuenta Olivares, precisando que a estas personas  “no se les dio asesoría psicológica, ni por la empresa ni por el lado de la Mutual”. En mayo del 2014, tuvo gran impacto la inmolación de un chofer que se quemó a lo bonzo en el terminal  de buses donde trabajaba.

Los secuestros de choferes es otra cruz que cargan, pues muchos son raptados por las barras de fútbol en días de partidos, hechos que han sido ampliamente difundidos: “nos secuestran las barras de fútbol, cuando hay clásicos. Nos colocan el cuchillo, aquí en las costillas o las pistolas en un costado y nos sacan del recorrido y nos llevan hasta el mismo estadio. Aparte de asaltarnos a nosotros, asaltan también a los pasajeros.   Más encima nos agreden, nos pegan, nos quitan los extintores y a algunos colegas se los han tirado a la cara”.

Pero secuestros también han sufrido en otras fechas: “durante el último terremoto, secuestraron choferes con la pistola en sus costillas. Se los llevaron a  Puente Alto, por Vicuña Mackenna hacia arriba siendo que ellos iban por otro recorrido que era por Gran Avenida (…). A mí, me han secuestrado dos veces en el transcurso de los 11 años y tanto que llevo en la empresa SUBUS”, recuerda Olivares.

Y quizá tan o más grave que las  agresiones físicas, está la incomprensible practica de no pagar las licencias médicas y el accionar de las mutuales: “la situación es gravísima, sobre todo donde las mutuales nos echan, no nos quieren atender más porque dicen: ‘no, ya está apto para salir a trabajar. Nos dan de alta, antes que estemos en buenas condiciones (…). Como hay pocos conductores, faltan más de siete mil en el sistema del Transantiago, lo que quieren es que salgamos luego a trabajar, estemos como estemos (…). Nos atienden, pero, por ejemplo, no quieren seguir con la parte psicológica (terapia), pero hay colegas que le han cortado la cara y no quieren en ese momento volver a trabajar, pero les dicen: no, ya están de alta y tienen que ir a un psiquiatra o medicina general (particular) que los vea (…). Y están, uno, dos, hasta tres meses sin el pago de sus licencias médicas, situación que les provoca menoscabo económico, porque no tienen para comer, para pagar sus cuentas, porque hay algunos que han llegado hasta seis, siete meses a estar con licencias médicas y la empresa ni siquiera se acerca: ‘oye, necesitan esto o esto otro’,  nada. Y hay colegas que han llegado al suicidio, porque se han encontrado acorralados”.

Y como guinda de la torta, Olivares denuncia abuso laboral: “Nos hacen trabajar 10, 12, hasta 13 horas seguidas. A algunos no los dejan ir al baño e incluso en algunos terminales, no hay servicios sanitarios”. A ello se suma la prevalencia de enfermedades tales como diabetes y cardiacas que, de acuerdo a Olivares, gatilladas no solo por el estrés también por la mala alimentación: “tenemos compañeros que tienen sus tres, cuatro bypass producto del estrés, donde comemos mal, inseguridad, exceso de trabajo que algunos hacen más de 50 horas extras, cien horas extras. Es tanto el agotamiento que algunos han fallecido llegando a la casa, donde les ha dado un infarto fulminante. Tenemos compañeros con enfermedades de diabetes, porque lo único que tenemos en los casinos, son churrascos, papas fritas, sándwich y café. Todo el mundo, café y cigarro. Y no como cuando estábamos con el sistema de las micros amarillas, que en cada empresa había un casino con  comida casera; en cambio aquí, nada”.

Todas estas situaciones las han denunciado tanto en los ministerios del Transporte y Telecomunicaciones y del  Trabajo y Previsión Social, como en la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso) y Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin): “queremos que el gobierno se preocupe, que cambie  las normativas dentro de la Suseso y la Compin que están rechazando a todos los compañeros, a todos. Pedimos que nos den las mínimas condiciones, por último pagar las licencias a los colegas, tenemos muchos enfermos, muchos fallecidos”.

En su denuncia invoca el artículo 19 de la Constitución Política que asegura “el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona” y el artículo 184 del Código del Trabajo, que establece que “el empleador estará obligado a tomar todas las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de los trabajadores, informando de los posibles riesgos y manteniendo las condiciones adecuadas de higiene y seguridad en las faenas, como también los implementos necesarios para prevenir accidentes y enfermedades profesionales. Deberá asimismo prestar o garantizar los elementos necesarios para que los trabajadores en caso de accidente o emergencia puedan acceder a una oportuna y adecuada atención médica, hospitalaria y farmacéutica”.