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Jue05252017

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CUT rescata rol y aporte de las mujeres de la histórica Coordinadora Nacional Sindical

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Con un almuerzo llenito de anécdotas y emotivos reencuentros, realizado en la sede de la CUT, se dio el punto de partida a un amplio  acuerdo entre la Central y el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, a través del cual reconstruirán las historias  de luchas del movimiento sindical durante la dictadura militar. Se trata de un reconocimiento, con el cual la CUT rinde homenaje a todas y todos aquellos que, desde la vereda del sindicalismo, no trepidaron en exponer sus vidas no solo en aras de recuperar la democracia, también para reunificar y potenciar el movimiento sindical mientras el país vivía uno de los períodos más oscuro de su historia.

“Vamos a firmar un protocolo con el Museo de la Memoria en término de poder recuperar la memoria histórica de nuestros dirigentes sindicales detenidos desaparecidos y pusimos un gran énfasis también a la recuperación de lo que fue la Coordinadora Nacional Sindical (CNS), especialmente el Departamento Femenino de las mujeres de la Coordinadora (…). Lo que queremos es reconstruir esa historia. Y eso, con la firme intención de que los nuevos dirigentes sepan que esta Central tiene historia, que tiene pasado, que tiene luchas”, explicó Patricia Coñoman, quien junto a Amalia Pereira, forman parte del Departamento de Derechos Humanos de la CUT.

El convenio -que se enmarca también en el “Año del Movimiento Sindical”, decretado por el Museo de la Memoria y los DDHH, para relevar el rol que jugaron las organizaciones sindicales en la reconstrucción del movimiento social durante la dictadura- contempla entre otras actividades, la inauguración de un Memorial en la sede de la CUT; la creación de una Biblioteca con todo tipo de  documentación que recobra la memoria de este período; exposición fotográfica; conversatorios testimoniales que darán cuerpo a material audiovisual y lanzamiento de un libro.

Y fue la  secretaría de DDHH de la CUT la que organizó este martes, el primer encuentro de  mujeres que participaron activamente en  el Departamento Femenino de la CNS (1975-1988), antesala de la fundación de  la actual Central Unitaria de Trabajadores (CUT Chile). Varias no se veían hace muchos años y la emoción del reencuentro quedó visible en muchos rostros. Poco a poco, comenzaron a saltar historias y anécdotas de aquellos años en que el sentir común era derrotar a la dictadura.

“Este primer encuentro, nos deja la satisfacción de habernos visto, esto de tener la guata apretada de tanta emoción y de tanto sentimiento. Había compañeras que no nos veíamos hace más de 25 años (…). Pensar que en la Coordinadora discutíamos tanta política, pero nos aprendimos a querer con todas esas diferencias”, dijo emocionada aún Coñoman, tras finalizar el almuerzo, anunciando que la idea es hacer un libro “para las nuevas mujeres dirigentes sindicales y para el movimiento sindical en su conjunto, porque las cosas que hicieron estas mujeres en la Coordinadora no pueden quedar en el olvido”.

La presidenta y el tesorero de la CUT, Bárbara Figueroa y José Manuel Díaz respectivamente, compartieron  también  con el grupo, agradeciendo el aporte que harán las mujeres con sus testimonios, recuerdos y fotografías, para reconstruir, desde dentro, este período de la historia.

Testimonios

Mónica Araya (sector Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos): “estuve desde un comienzo en la Coordinadora. Fue una demostración de fuerza en el fondo, de cómo éramos capaces las mujeres de unificar los partidos políticos en ese entonces (…). Nos formamos y organizamos sin rencillas políticas, solamente con sacar adelante y derrotar la dictadura con un trabajo en conjunto con las organizaciones sociales y de derechos humanos que había en ese momento, que fueron las primeras en salir a la calle. Aprendimos a estar en el movimiento de la barricada, aprendimos también aquello que los pobladores ya habían adquirido (…). Es necesario rescatar la historia, porque no es tan solo la historia nuestra sino la historia de los que continuaron después, porque de ahí nacieron otras organizaciones”.

Francisca Rodríguez (sector campesino): “llegué a la Coordinadora cuando salí del trabajo clandestino, en mayo del 1979 (…). Teníamos la camiseta puesta porque en ese minuto, las organizaciones campesinas éramos la voz de quienes no tenían voz (…). El rol de las mujeres en la Coordinadora, fue indiscutiblemente un rol político, porque estábamos luchando contra la dictadura, contra el fascismo y había que fortalecer un frente que pudiera sacar una voz hacia fuera. Y con esta mirada también machista, tan patriarcal de las Fuerzas Armadas,  que no pensaban que nosotras las mujeres éramos una fuerza política, teníamos algo a nuestro favor pues teníamos a un régimen militar que desvalorizaba a la mujer que no creía en nuestra capacidad y, eso, nos permitió  avanzar mucho más(…). Pasamos a ser una parte importante del proceso de reconstrucción de los sindicatos (…). En medio de eso, vinieron  varios golpes, nos ilegalizaron, nos allanaban, nos llevaban las cosas y nosotras volvíamos a reagruparnos”.

Beatriz Salas (sector del POJH y PEM): “llegué a la Coordinadora entre 1979/1980. Estuve detenida en dos oportunidades: un 8 de marzo,  donde nosotras como mujeres estábamos llamando al primer paro nacional; después un 1 de mayo, ahí nos allanó la CNI y nos fuimos todas detenidas de nuevo (…). El rol de las mujeres fue demasiado importante. Éramos mujeres combativas. No teníamos miedo, esa era la cuestión. Si había que salir, salíamos (…). Había consecuencia. Dentro del departamento, estaba en el área “Solidaridad”, tenía que ir a las cárceles, organizábamos ollas comunes (…). Es necesario y bonito rescatar esta historia. Hoy no se le da mucha importancia a lo que es estar unidas, creo que las mujeres tenemos que dar una lucha en común. En la dictadura era así, todas juntas, había un enemigo común. Hoy, hay mucho individualismo, se perdió la cosa colectiva”.

Alicia Muñoz (sector campesino): “participamos en todo lo que fue la reconstrucción del movimiento sindical. Acompañamos a los dirigentes de la época que ya no están. Están todos muertos: Alamiro Guzmán, Héctor Cuevas, el compañero de gráficos, el compañero de la Constramet de la época (…).  El trabajo de las mujeres, era clave para el movimiento sindical en su conjunto, o sea el 8 de marzo era el día de la lucha en este país que marcaba el año para las movilizaciones; después se pensaba inmediatamente en el 1 de mayo (…). La importancia de reconstruir esta historia tiene mucho sentido, porque a la juventud trabajadora, estudiante de hoy, tienes que traspasarle la historia viva de lo que esa época significó, porque no se puede olvidar que nosotros jugamos un papel pero de ahí para atrás fueron otras las que también jugaron un papel (…). Traspasar la historia para que la gente joven, entienda que el movimiento sindical no empezó ayer ni cuando yo llegué, empezó hace muchos años con Luis Emilio Recabarren, con los campesinos y trabajadores que emigraron al norte  en busca del oro blanco que era el salitre. Cuando se cierran las salitreras, vuelven los campesinos, vuelven los trabajadores los obreros y vuelven con una consciencia de clase mucho más clara por lo tanto, eso también tiene un valor importante que la gente joven tiene que saberlo”.

Diva Sobarzo (sector profesores): “todas éramos trabajadoras, haciendo lo indecible por sacar adelante el país y apoyarnos en todo sentido. Fue bastante difícil, algunas con mucho temor (…). Difícil tiempo con el general Pinochet (…). Es fundamental recuperar esta historia, porque es un grupo de mujeres trabajadoras que se dedicó de lleno y no le importaban las consecuencias con tal de lograr los objetivos positivos que teníamos. El rol de la mujer fue fundamental (…).  Vamos a trabajar en el rescate de estas historias con mucho tesón, con mucho ahínco”.

Claudina García (sector de la Construcción): “fui parte de los fundadores. Cuando tú ves una dictadura que persigue a los dirigentes que los hace desaparecer que los manda presos que los tortura, ves que tiene que haber una salida política para que no se aplaste al movimiento sindical que tenía una trayectoria de lucha. Entonces no hubo otra cosa que llegar a formar esta organización (…). El rol de la mujer era muy importante, porque a veces nosotras llegábamos a suplir a nuestros compañeros en las organizaciones, porque ellos estaban relegados o presos. Era tan machista este movimiento que ellos no pensaban que nosotras éramos capaces de asumir cargos de  envergadura, pero demostramos que sí podíamos, porque en las protestas quienes eran las que se ponían al frente, éramos las mujeres (…). Tenemos que rescatar lo que fue este movimiento, antes, durante y después de la dictadura. Si nos olvidamos de nuestro pasado, no tenemos futuro”.